El cuaderno de Maya de Isabel Allende

Hace ya unos cuatro años que leí por vez primera El Cuaderno de Maya, de Isabel Allende. Desde entonces, jamás he olvidado a Maya, la joven protagonista de la novela. ¡Cómo me gustaría que alguno de mis personajes quedara pegado al alma de los lectores como Maya ha quedado pegada a mi alma!

Me apetecía una  nueva lectura. Aunque ya se sabe, a veces volver a leer un libro que nos ha gustado mucho es peligroso. Quizás en una segunda lectura, empecemos a encontrar defectos que nos habían pasado por alto. Quizás, con el tiempo, la novela que tanto nos gustó haya envejecido. Y lo haya hecho mal.

Nada de esto ha sucedido con El cuaderno de Maya. La novela sigue siendo una amalgama de ternura y crudeza que nos llega al alma. Porqué Maya, la niña que nunca ha superado el abandono de sus padres ni la muerte de su abuelo, es eso: ternura y crudeza en estado puro.

El mundo de las drogas y la delincuencia en el que cae Maya está narrado en toda su acritud; no en balde, Isabel Allende conoce ese mundo de primera mano ya que los hijos de su marido pasaron por ese infierno. Pero el Chile profundo a donde huye Maya para esconderse de las mafias que quieren dar con ella, es el contrapeso a ese mundo de pesadilla. Porqué en Chiloé, Maya no solo hallará la paz y, fugazmente el amor, sino que conocerá de primera mano la naturaleza en su estado más puro y una forma de enfrentarse a la vida , la de los habitantes del esa parte del mundo, que nada tiene que ver con lo que ha conocido antes, y que le muestra el camino de la redención.

El Cuaderno de Maya es, quizás, la novela de Isabel Allende que menos tiene que ver con lo que la autora nos tiene acostumbrados. Pero vale la pena leerla.

Y releerla.

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Leer a Víctor del Árbol

Víctor del Árbol a la web web de Núria Pradas

Cuando empecé a leer Respirar por la herida de Víctor del Árbol haciendo caso a la recomendación de una amiga lectora, sentí una especie de náusea existencial. Y es que se trata de una novela dura. Muy dura. Bastante alejada de los tópicos del género policiaco a qué estamos acostumbrados. Sucede que, a mi parecer, a Víctor del Árbol, le interesan más los personajes que los hechos. El dolor y la culpa, que los asesinatos. Los hombres y mujeres, que los policías.

La sordidez de la novela me atrapó. Víctor del Árbol me llevó de la mano por laberínticos caminos de la existencia humana. Acepté, sin darme cuenta, cargar y compartir la tragedia de unos personajes profundamente marcados por el destino, eso sí, reteniendo la respiración a cada página, y disfruté de una prosa brillante y elaborada que dulcificaba el horror y lo hacía soportable.

Respirar por la herida

Y cuando terminé de leer la novela, tuve la seguridad de que acababa de descubrir a un autor al que no iba a perder el rastro. Y va, y Víctor del Árbol gana el Nadal con La víspera de casi todo. No hace falta que os diga que corrí a comprar el libro.

En esta última y premiada novela del autor , volvemos a encontrar crímenes y asesinos que nos sitúan de nuevo en el género de la novela negra. Ahora, topamos con unos prolíficos asesinos de niños. Con pederastas y infanticidas. ¿Hay algo más bajo que eso? ¿Más despreciable? De nuevo, pues, el lector, en este caso lectora, o sea , servidora, se ve colocada ante el horror hasta arañar la náusea. Cara a cara con el mal. Y, otra vez, aparecen los personajes enfrontados a su destino, milimétricamente analizados; dolorosamente diseccionados.

De nuevo, Víctor del Árbol transciende el género en qué enmarca su obra. Tampoco ahora nos lleva por los entresijos de una investigación criminal, si no que avanza hacia la búsqueda del origen del mal, de las mentes torturadas… de la locura.

Y, ahí radica el milagro literario, sin descuidar para nada la belleza de las pequeñas cosas; del entorno, recorriendo una Costa do Morte escondida en la misteriosa niebla del pasado; pero acariciada , también, por una calma infinita. Llena de paz.La víspera de casi todo.

No sé si lo que os acabo de contar bastará para que los que aún no habéis descubierto a Víctor del Árbol lo hagáis. Yo os lo recomiendo encarecidamente. A mí, aún me queda mucho Víctor del Árbol por leer.

(Este artículo fue publicado en lengua catalana en http://www.illadelsllibres.blogspot.com.es)

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